Tras casi tres semanas de debate, el plan de desarrollo “Bogotá sin indiferencia” fue aprobado por acuerdo en el Concejo de Bogotá el sábado 30 de mayo. El componente juvenil tiene un gran peso en él. Esto significará para la juventud capitalina mayor atención a las necesidades básicas insatisfechas de los jóvenes en condición de vulnerabilidad y el desarrollo de programas para potencializar y fortalecer al joven en general como un actor social y político trascendental para la toma de decisiones y el desarrollo de la ciudad. Este logro fue posible gracias a la intensa labor y al trabajo en conjunto adelantado por jóvenes de diferentes vertientes políticas y sociales que se unieron para tal fin.
Entre los principales proyectos consignados en el plan que favorecen a la juventud está la formulación de un plan distrital de juventud, la creación de una instancia coordinadora de la política de juventud, la apertura de un banco de iniciativas empresariales, y la promoción de la tecnología y el bilingüismo en las entidades educativas. Entre las metas, las principales, quizá son abrir 5.000 nuevos cupos de ingreso a la Universidad Distrital y el otorgamiento de más becas o créditos a jóvenes de estratos 1 y 2 que demuestren excelencia académica. Así mismo, la inclinación de los jóvenes a las artes y la cultura será apoyada para que pueda desarrollarse tanto como hobbie como proyecto de vida. Aunque la propuesta de impulsar una tarifa diferencial para los jóvenes no fue aprobada, la administración distrital se comprometió a considerarla más adelante.
"De joven problema a joven actor social y político"
Si bien el borrador del plan original presentado en febrero al Consejo Territorial de Planeación apenas contemplaba el tema juvenil y las iniciativas propuestas se dirigían a dar solución a los problemas generados y vividos por el joven, el plan aprobado el sábado pasado asume al joven, ahora, como un actor político y social estratégico para el desarrollo de la ciudad, y establece objetivos, programas y metas encaminadas a potencializarlo como tal.
Este trascendental giro en la óptica como se asume y se propone actuar frente a este grupo poblacional en el plan de desarrollo se debe, en palabras de Jorge Torres, miembro de la Mesa Bogotana de Juventud, a la labor adelantada por un amplio grupo de jóvenes durante las distintas etapas del proceso de planeación. Aunque el acercamiento inicial a la administración distrital fue disperso y poco exitoso, la oportunidad otorgada a la sociedad civil, representada en el Consejo Territorial de Planeación (CTP), permitió a diferentes sectores jóvenes manifestarse al respecto con críticas y propuestas, a través del Consejo Distrital de Juventud.
De forma casi simultánea, el éxito de la presentación de este ente y de varios consejos locales de juventud ante la comisión del plan del Concejo de Bogotá -oportunidad brindada por la concejal María Angélica Tovar- y la unión de diferentes grupos juveniles (Polo Joven, Partido Liberal, Juco, Juventudes Mira, etc.) alrededor de la Mesa Intersectorial condujeron a la elaboración de un documento único de propuestas que se empezó a dar a conocer entre los demás concejales para lograr su apoyo. Además de la concejal Tovar, otros como Carlos Alberto Baena, Carlos Vicente de Roux, Álvaro Argote, Ati Quigua, Antonio Galán y David Luna asumieron el tema y presentaron las propuestas de los jóvenes a los ponentes del plan para ser incluidas allí. Esto le dio un peso político al documento e influyó en cómo el plan asume ahora el tema juvenil.
"Lo que viene"
Sin embargo, lo alcanzado hasta ahora es solo el comienzo de otras tareas no menos importantes que cumplir: primero, lograr un presupuesto adecuado a los programas y metas contempladas en el plan; segundo, tratar de participar de forma activa y estratégica en el proceso de planeación de todas las entidades relacionadas con el tema para que sus proyectos respondan a las iniciativas y preocupaciones del movimiento juvenil; y tercero, realizar un control político muy intenso desde lo social sobre los planes de acción de cada una de las entidades con el fin de evaluar los procedimientos realizados y, desde el movimiento juvenil, sugerir qué nuevas acciones o correctivos se deben tomar. Lo que se busca, en pocas palabras es hacer realidad la idea de la participación con decisión.
La primera acción concreta en este sentido es una reunión del sector joven con el Alcalde Mayor, el próximo 8 de junio, en donde se le expondrán las principales preocupaciones y propuestas en el tema joven, entre las cuales, la más importante en este momento es la creación de una instancia coordinadora del tema. Para el movimiento juvenil es claro que, aunque el tema es transversal a todos los sectores, es necesario crear una entidad u organismo que lidere, articule, proponga y supervise la oferta de todos los organismos del distrito en cumplimiento de un objetivo o una meta común. Esta instancia fungiría, además, como puente entre la administración distrital y los propios jóvenes; y, finalmente, sería la encargada de la implementación, seguimiento y evaluación de la política pública de juventud existente.
La inclusión del tema joven y la forma como quedó consignado es, probablemente, el mayor logro político del movimiento juvenil bogotano desde la creación en 1991 de la Constitución de Colombia, en donde se abre la puerta a la participación juvenil. Los últimos meses han demostrado que es la unión de esfuerzos y no el trabajo en solitario la clave para que sea tenido en cuenta al sector joven como población interlocutora válida en la toma de decisiones trascendentales para de la ciudad.